Hacer un ritual que no todos aceptan
La libertad de religión que es profesar la creencia que se desea, no es lo mismo que la libertad de culto que es manifestar la religión y seguir sus rituales.
La primera está amparada por las leyes, pero la segunda siempre ha causado mucha incomodidad en la sociedad; pues se cree que si se permite la libertad de culto se aumentaría el asesinato y se estarían permitiendo los sacrificios humanos.
Algunas religiones o sectas, especialmente aquellas encaminadas al satanismo, piden entre sus rituales los sacrificios de animales y en algunos casos muy excepcionales, piden la vida de un niño o una virgen; sin embargo, estos grupos no funcionan dentro de la ley por lo que la prohibición de la libertad de culto les es indiferente.
Dentro de la prohibición de algunos cultos entran también grupos que no representan peligro, aunque sí pueden ser incómodos, como son los Wicca con sus rituales de carga sexual o su magia. La libertad de culto es un tabú, pues se le ha asociado muchos rituales que nacen de la misma necedad humana; del mismo modo que se hacen los sacrificios al demonio, en cualquiera de sus nombres, desde que se inventó el concepto, se hacen rituales de luz que se han prohibido.